5/8/15

Reseña: Dos corazones.


 Dos corazones es el relato que continúa y más o menos da por finalizada la historia de El último unicornio, en principio no tenía pensado hacer la reseña/opinión del relato, pero después de releerlo me he dicho: “¿Y por qué no? Ya que haces una cosa, pues hazla bien”. Así que… ¡aquí vamos!

            El relato en si no es muy largo, alrededor de unas 70 páginas en las que nos metemos en la piel de Sooz, una niñita de nueve años que vive en una aldea justo al Bosque de la Medianoche (o bosque medio), en el cual ha anidado nada menos que un grifo con muy malas pulgas que sale todas las noches a cazar (y si es un jugoso niñito lo que caza, pues más contento se pone el bicho). Así, Sooz comienza contándonos la situación de su pueblo, como ninguno de los hombres enviados por el rey Lir para poner remedio a las cacerías del grifo consigue dar muerte a la fiera y como al final, tras morir tantos hombres, deciden no enviar más emisarios, por lo que terminan viviendo en una atmosfera de miedo en que los niños no pueden dormir ni cerca de una ventana abierta.

            Hasta que ocurre algo que hace que nuestra pequeña pero valiente protagonista tome cartas en el asunto y, ni corta ni perezosa, con sus nueve añitos, hace una escapada hasta la ciudad para hablar en persona con el rey… y lo consigue (con una ayudita de mis personajes favoritos: Schmendrick y Molly Grue). Sin embargo, ha pasado mucho tiempo, Lir ha envejecido, ya no es el mismo y se ha perdido a sí mismo, encontrándose solo ante un nombre, el de su amada unicornia.

            Pero perdido o encontrado, sigue siendo lo que era: un héroe. Por lo que no reniega del pedido de auxilio de Sooz y su gente, partiendo junto a sus viejos amigos y la niña hacia el bosque medio en un viaje que desde un principio… bueno, tiene tintes de no ir a acabar muy bien, aunque la esperanza es lo último que se pierde y yo no la perdí hasta el final (disculpad los tonos spoilosos), en el que vemos no solo el terrible valor de Sooz (snif, la escenita de la perrita, snif) si no que nos reencontramos con nuestra vieja protagonista, la unicornia, aunque la verdad, es un reencuentro bastante breve y marcado por el dolor de una realidad que suele costarnos aceptar, esa que nos dice que, a veces, hay que dejar marchar a los que amamos, precisamente por eso, porque los amamos y por más que dicha partida nos rompa en mil pedazos, es su derecho y nuestro deber el dejarlos ir. Fuera de esto, que es lo que considero como el final de El último unicornio, entramos en el que sería el final del relato pero… para mí, al menos, es más bien el principio de Sooz, dejando un mensaje mucho más dulce y alegre: uno en que la nueva vida, apoyada en los cimientos de la vieja, se abre camino.

            Y aquí es cuando debería encontrarle algún pero a la historia… pero, valga la redundancia, no se lo encuentro, al contrario que con El último unicornio, en Dos corazones no he encontrado ni una sola parte que se me hiciera pesada, todo el recorrido me ha resultado natural, sin nada forzado, pero sin llegar a dejarte esa sensación de “Venga ya, ¿¡a quién pretendes impresionar!? Si eso se veía venir a la legua”.

            Lo único que puedo terminar diciendo es que Dos corazones me ha encantado y me ha dejado con las ganas de ver esa aventura, que sin duda, Sooz vivirá algún día.

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