3/8/15

Escribir (¿de lo que conozcas?)



Tal vez, si escribes o si aspiras a hacerlo, alguna vez te hayas encontrado con alguien que te diga que lo hagas sobre lo que conozcas. Es muy común encontrarse en un dilema como ese, al menos si te has puesto siquiera un pequeño momento a pensar sobre qué contar. Porque te llegó una brillante idea que seguramente no es realista, sino de una escena perfectamente loca que se da en un mundo en el que los colores son negativos y los cerebros de los habitantes están en los pies; entonces platicas tu idea a un maestro de literatura, o de Español II o lo que tengas a tu alcance e intuyes que se ríe por dentro a carcajadas. Entonces te da el consejo de que escribas de lo que conozcas.  No es un mal consejo, es de hecho, uno muy bueno. Pero ¿es correcto?

Escribir puede servir para muchas cosas. Claramente, se puede hacerlo sin imaginación, pero no se puede sin creatividad. Cualquiera puede crear una buena historia, si sabe cómo contarla. Entre tener un buen argumento y tener una buena narrativa hay muchísima diferencia, tu argumento pueden ser el camino que alguien usa para llegar al centro de la ciudad; si sabes contarlo será bueno, si no será algo peor que una simple crónica. Pero ese no es el protagonista de éste artículo, así que el tema se tomará luego. Volviendo, escribir puede servir para muchas cosas. Desahogarse, contar algo, entretener, divertirse, pasar el rato, dar a conocer algo, vender; lo que sea. Y puedes hacerlo de distintos temas a tu elección, desde cómo estuvo tu mañana pasando por los nuevos descubrimientos de la NASA hasta crear un mundo completamente ficticio con sus historias, personajes, países y geografías complejas. De lo real a la ficción.

En cierta ocasión escuché decir a una maestra que la fantasía era un mal género, que el arte sólo sirve para representar la realidad y para darla a conocer. Reflejar lo que uno puede llevar dentro o lo que está viendo en su exterior. Yo no puedo estar en mayor desacuerdo por muy buena que sea mi maestra. Sin embargo, es un tema que siempre me pongo a pensar, ¿Cómo yo como pseudo-cuasi-poeta voy a poetizar sobre la muerte si nunca he visto a alguien morir en mi misma sala, si nunca he muerto yo? ¿Cómo voy a describir la sensación de haber tenido sexo si soy virgen? ¿Cómo puedo hablar de cosas que no conozco? ¿Cómo puedes hablar de algo que no has vivido?


Por mucho que investiguemos, que leamos testimonios, que hablemos con personas que hayan tenido un ataque cardíaco… Aunque seamos capaces de escribir algo con mucho apego a la realidad, no podemos llegar a conocer las cosas a su profundidad a menos que las vivamos. No podremos (o eso espero) sentir la guerra sobre nuestras cabezas, el dolor de ser apuñalado, la sensación de estar drogado, el placer o el horror al matar otro ser vivo, un humano. Quizás sí, quizás no. Aunque sé que Tolkien jamás vio la belleza de Arwën o disparó una flecha con la precisión de Legolas; aunque sé que C.S. Lewis jamás se encontró con un león gigante, o se convirtió en un dragón; les creo. Cuando uno lee uno cree. Esa es la magia.

Uno puede escribir de lo que conoce, pero también uno puede hacerlo de lo que imaginas. Si no, ¿cuál es el punto de toda la literatura? Sé que Michael Ende, por cualquier droga que se haya metido o no, nunca entró dentro de un libro y participó en la histo… ¿lo que estoy diciendo tiene sentido?

Metáforas. Michael Ende con La Historia Interminable utilizó metáforas. J.R.R. Tolkien con el Señor de los Anillos utilizó metáforas. Las historias fantásticas en su mayoría están compuestas por metáforas, que son adaptaciones de la realidad con otro lenguaje muchísimo más complejo (no hablando de lo poético… o sí… o no, dependiendo). Todas las historias acompañadas de, claro, muchas (muchísimas) pintas de imaginación pero que aprovechaban al máximo todos los conocimientos que los escritores antes citados tenían de guerra, de historias, de idiomas. No está mal, es válido (y es genial) pero siempre habrá gente que devalúe los libros si no son de pintas realistas. Mímesis y Diégesis: siempre en conflicto; Aristoteles y Platón, Sancho Panza y el Quijote.

Sin querer, al contar una historia de género fantástico o una historia realista-fantástica tipo policíaca, o lo que deseen, agregaremos muchas cosas que nosotros conocemos aparte de las cosas que imaginamos. Agregaremos cosas de nuestro entorno, así Kafka con los sistemas judiciales, o Tolkien con «¡las águilas, llegaron las águilas!» (que no es más que una forma de llamar a la asistencia aérea durante la guerra). Y a eso le llamamos el contexto de la obra, las cosas que influyen en uno a nivel subconsciente, deseos, traumas, o situaciones de tu vida y de tu entorno. Y de eso, deberían saber que no podemos zafarnos. Eso es lo que conocemos, y contrasta y se complementa con lo que imaginamos, con lo que creamos, y es lo que hace o hará a la historia.

Si se toman en serio la escritura o la literatura, y tienen profesores muy cabezadura que crean que un escritor debe de escribir de lo que conoce y no de lo que imagina: ténganles paciencia y no se dejen influenciar por muy buenos que sean esos maestros o los conocimientos que tengan esos individuos acerca de la literatura universal. El teórico teatral Konstantin Stanislavski tenía un concepto llamado «Si mágico». Así, sin tilde. Esto se enseñaba a los alumnos como un acto de voluntad, en el que ellos como actores debían de vivir la situación ficticia como si fuera real, y así crear una interpretación realista, aún en situaciones descabelladas. El Si Mágico se basa en la imaginación. Trasplantando esta técnica actoral a la literatura, cuando leemos/escribimos algo que es tan descabellado como el mundo de Fantasía, la imaginación y la forma de contarlo, es lo que nos hará sentir que estamos leyendo algo real. Y analizando la obra, sabremos por el contexto que tendrá sus pintas de realidad. Escribir lo que conoces y lo que imaginas, es la forma adecuada de realmente escribir algo real, aunque esa realidad no exista en lo aparente. Aunque esa realidad existe sólo en el papel y en tu cabeza. La literatura es ficción y es realidad al mismo tiempo.


Así que escribe de lo que quieras, lo que conozcas y lo que sientas. No importa si es real o es ficticio. Piensa, imagina y crea.

0 travesuras :

Publicar un comentario

© Cuna traviesa , AllRightsReserved.

Designed by