13/7/14

Matar un ruiseñor.

Harper Lee, 11 de Julio de 1960, Editorial J.B. Lippincott & Co. Nombre original «To Kill a Mockinbird»

La primera vez que escuché hablar del libro fue dentro de otro libro llamado The Perks of Being a Wallflower (Las ventajas de ser un marginado, en español) del cual seguramente muchos están familiarizados. Por la no-tan reciente película del mismo título; de este punto me propuse a buscar los libros que Charlie, el protagonista de esta novela, leía. Para mi sorpresa, muchos de esos libros son mucho más sencillos de conseguir; sobre todo cuando tienes como padres a dos ávidos lectores que han persistido con el pasatiempo desde antes de tener mi edad. Así, pregunté a mi madre si conocía y el libro y ¡sorpresa! Está en nuestro estante, hasta arriba, viejo casi deshojado; pero funcional.

Lo que más me ha llamado la atención de la novela de Harper Lee, ha sido la narración tan exquisita que tiene incluso estando en español. La forma de describir los paisajes, pensamientos y actitudes de los dos protagonistas aún cuando uno de ellos es una pequeña de seis años, además de ser la narradora. En esta novela los cambios son progresivos y comprendemos cómo son las cosas en un pequeño pueblo durante los treinta, cuando el racismo en Estados Unidos estaba, como siempre, por los aires. Desde la primera vista, puedo ver que «Matar un ruiseñor» no tiene nada que ver con una matanza real, o con algo malvado o grande, sino como una novela de dos pequeños niños muy inteligentes y sus juegos tan imaginativos. Centrándose primero en Jem y Louise (Scout) Finch, dos hijos de un abogado llamado Atticus Finch. Ellos hacen representaciones teatrales para divertirse en el verano con su amigo Dill, que viene cada verano. Burlándose de su vecino “Boo” Radley, quien no ha salido de su casa en muchísimos años. Pero una vez que la novela va avanzando, nos damos cuenta cómo el padre de los chicos, Atticus, se encuentra con un grave caso en la corte en la que verá envuelta toda su rectitud, ética y moral como hombre y como padre. Haciendo que los demás del pueblo lo repudien a él y a sus hijos, y las cosas se vayan dificultando entre todos los del pueblo y los mismos Jem y Scout. Mientras estos van creciendo y madurando. La novela deja de centrarse en los juegos inocentes para complicarse en temas más adultos, en los que se ven envueltos los personajes que menos lo merecen, tales como el racismo, la violencia, la muerte, la violación, el intento de asesinato, la enfermedad, la ética, y por supuesto; la madurez. Otro punto importante de la gran obra maestra de Harper Lee, es lo que enseña el personaje Atticus Finch, el cual que a pesar de la condición general del racismo en aquellas épocas era un firme defensor de los derechos de los negros y de la mujer; de los modales y una creencia infinita en la bondad de las personas, de forma que la novela termina con quizás un diálogo que a mí me ha cambiado completamente la manera de ver las cosas:



“La mayoría de las personas son buenas, Scout, cuando por fin las ves”

Como dato personal: Lo recomiendo a todas aquellas personas que tengan conciencia de leer, y las que no, también. Pues como la mayoría de los libros de ésta índole, tiene mucho que enseñar y mucho que decir. Te enamoras de los personajes y te maravillas con la inocencia de cada uno de ellos, de su forma de ser, de su forma de pensar, de madurar, de su moral y su ética.

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