20/1/14

El ajedrez no es ningún juego.

El ajedrez era un juego simple para ella, veía los cuadros blancos y negros bailar al son de las piezas; un peón que chasquea los dedos, el caballo que relincha… Mas al intuir que el rey haría su movimiento arrasó con el tablero de un manotazo. Su contrincante enarco la ceja, impasible, acostumbrado a sus berrinches repentinos. La atravesó con sus irises azules y entreabrió lentamente los labios, con el único fin de contrariarla.

              –  Oh, mi pequeña florecilla, qué pasa ahora para que te comportes como una fierecilla.


              – Cállate – respondió apretando los dientes–, tú nunca lo entiendes.

Sonrió enseñando sus dientes, cual gato de Chesire en persona.

             –  Madeleine, Madeleine… – se levantó de su silla y evitó la que volcó su compañera, acercándose a ella– una princesita consentida eres tú. Mimada por las nubes y los sueños, mas a mí no me engañas. 

    >> Deja de lado tus falsos encantos – le cogió un mechón de su pelo casi albino- de dama educada.– Soltó su pelo asqueado y acercó peligrosamente sus labios a los de ella.– Eres despreciable.

Y se alejó de la mujer, tranquilo, como si no dejará a una chiquilla furiosa tras de sí, deseosa de asesinarle con su mirada.

1 travesuras :

Pem dijo...

¡A tomar viento! ¬¬ No me quedo con las ganas de comentarte aunque ya te dijera lo que parecía cuando me lo mostraste ayer.

Me gusto mucho el personaje masculino, ya lo sabes, es genialoso, y como en todos tus relatitos nos da la sensación de que el mundo que los rodea es más grande, lo que nos deja con ganas de más. En otras palabras mi querida Eka:

*Aplaude y se quita el Sombrero ante ella*

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