21/8/13

Número dos: un hambriento.

Entre la pobreza de los abrazos,
Un hombre mendiga
El calor de unos brazos,
Y la sinceridad de un corazón,
Que acabe con su vida miserable.
Ve la luz, pero no la soporta.
Ve el camino pero no lo anda.
Hambriento de carne,
Alimentándose de desechos,
Que observa en la vida fría,
En las calles de una ciudad eterna,
Y los días de un mundo desahuciado,
Un viejo bandoneón donde el tango suena,
Para poder contar sus cuentos,
Los días no vividos,
Y la noche eterna,
En el minuto de la lluvia que mantiene
A sus ojos disimulados cuando llora.

Él sólo siente soledad,
Él sólo cree que
Lo que quiere
Nunca lo tendrá.

Y su cuerpo siempre pedirá más.

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